Mi padre suele decir que un tonto callado no parece tonto. Y
créanme señores que yo soy de los que
calladito estoy mas guapo. Y no se crean que lo digo con la intención del que
se sabe ignorante, no va por ahí la cosa. Simplemente con el tiempo uno aprende
a no decir tonterías omitiendo cualquier
tipo de sonido gutural que emerja de la
garganta. En tiempos de amor pasteurizado, las controversias de ocasión imponen
a inocularnos de vez en cuando con la vacuna del silencio, solamente para no
meter la pata y créanme que funciona.
Una vez una periodista le pregunto a yola berrocal que la
gente pensaba que estaba muy buena pero que era tonta ,que que la parecía a
ella ese tipo de comentario, ella miro fijamente a la cámara y sin pestañear
dijo algo así como, no se muchas gracias, brillante la yuxtaposición. Lo más
triste del que se sabe tonto es. El no querer además también parecerlo y es muy
probable que el silencio sea el mejor de los aliados, pero la cosa se complica
cuando se tiene que lidiar en las distancias cortas, porque ahí sí que o te la
juegas como rezaba el anuncio o el patinazo puede ser mortal. y es que hoy
quiero hablaros de los silencios, nada más maravilloso, nada más aterrador.
Hablo de los silencios sentimentales, y en esto como en botica hay de todas
clases y formas. Para ello solo pido un poco de …silencio.
Existen los silencios cómodos esos que se dejan ver cuando
uno acaba de follar y junto con el conyugue siente esa satisfacción de sentir
la necesidad de decirse nada porque ya se ha dicho todo en el acto anterior y
la situación resulta de lo mas cómodo.
Existen también los silencios inocentes que albergan mas
culpa de lo que nos creemos pero que bien maquillajitos pueden hasta
colarse como un despiste, silencios
ventana que cuando se producen a uno le dan ganas de saltar por ellas por que
ya sabe de antemano que lo que puede llegar a oír puede quien no sea del todo
de su agrado. Silencios incómodos, siempre me han parecido los más elegantes y
los mas chulos cuando uno hace una pregunta y el otro no sabe muy bien que contestar,
O si en cambio es en público cuando ambos callan por evitar una confrontación y
el resto conscientes de la situación no dicen ni pio provocando uno de esos
silencios contundentes que pesan a todo el mundo, hasta que el bendito de turno
rompe el hielo con cualquier superficialidad devolviendo al tono neutral la
situación.
Los silencio se rueda, capaces de hacernos creer cualquier
película con tal de no romper la armonía,
Silencios de mares ,aquellos que se alargan tanto que pueden
ser hasta de días enteros, silencios bronca, yo no hablo por qué no me da la gana,
silencios a propósito de lo que vi, silencios eternos con los que ya no estarán
más, silencios sin medida, se producen de vez en cuando pero a corto o medio
plazo huelen a muerte por todas partes, y entre tanto silencio caigo en la
cuenta de que otra vez ya no me he vuelto a callar y que tras un rato divagando en el teclado oigo el
chasquido de la necesidad imperiosa de saberme tonto y vuelvo a lamentar no hacer
más caso a mi padre que ya que lo mentamos siempre fue un gran sordomudo.

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