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miércoles, 30 de abril de 2014

CUESTION DE TIEMPO.

Imagínate que existe un banco, que cada mañana acredita en tu cuenta, la suma de 86.400 US$.
No arrastra tu saldo día a día.
Cada noche borra cualquier cantidad de tu saldo que no usaste durante el día. ¿Qué harías?...retirar hasta el ultimo centavo, por supuesto!!! Cada uno de nosotros, tiene ese banco. Su nombre es 'Tiempo'. Cada mañana, este banco te acredita 86.400 segundos. Cada noche, este banco borra, y da como perdido, cualquier cantidad de ese crédito que no has invertido en un buen propósito. Este banco no arrastra saldos ni permite sobregiros. Cada día te abre una nueva cuenta. Cada noche elimina los saldos del día. Si no usas tus depósitos del día, la pérdida es tuya. No se puede dar marcha atrás. No existen los giros a cuenta del depósito de mañana. Debes vivir en el presente con los depósitos de hoy. Invierte de tal manera, de conseguir lo mejor en salud, felicidad y éxito.
El reloj sigue su marcha. Consigue lo máximo en el día. Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que perdió el año de estudios.
Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que alumbró a un bebe prematuro.
Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario.
Para entender el valor de una hora, pregúntale a los amantes que esperan a encontrarse.
Para entender el valor de un minuto, pregúntale a una persona que perdió el tren.
Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que evitó un accidente en un instante.
Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale a la persona que ganó una medalla de plata en las olimpiadas.
Atesora cada momento que vivas, y atesóralo más si lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera por nadie.

A VIDA

La vida no se mide anotando puntos (como en un juego).
La vida no se mide por el número de amigos que tienes, ni por cómo te aceptan
los otros.
No se mide según los planes que tienes para el fin de semana o por si te quedas
en casa sólo.
No se mide según con quién sales, con quién solías salir, ni por el número de
personas con quienes has salido, ni por si no has salido nunca con nadie.
No se mide por la personas que has besado.
No se mide por la fama de tu familia, por el dinero que tienes, por la marca de
coche que manejas, ni por el lugar donde estudias o trabajas.
No se mide ni por lo guapo ni por lo feo que eres, por la marca de ropa que
llevas, ni por los zapatos, ni por el tipo que música que te gusta.
La vida simplemente no es nada de eso.
La vida se mide según a quién amas y según a quién dañas.
Se mide según la felicidad o la tristeza que proporcionas a otros.
Se mide por los compromisos que cumples y las confianzas que traicionas.
Se trata de la amistad, la cual puede usarse como algo sagrado o como un arma.
Se trata de lo que se dice y lo que se hace y lo que se quiere decir o hacer,
sea dañino o benéfico.
Se trata de los juicios que formulas, por qué los formulas y a quién o contra
quién los comentas.
Se trata de a quién no le haces caso o ignoras adrede.
Se trata de los celos, del miedo, de la ignorancia y de la venganza.
Se trata del amor, el respeto o el odio que llevas dentro de ti, de cómo lo
cultivas y de cómo lo riegas. Pero por la mayor parte, se trata de sí usas la
vida para alimentar el corazón de otros.
Tú y solo tú escoges la manera en que vas a afectar a otros y esas decisiones
son de lo que se trata la vida.
Hacer un amigo es una Gracia.
Tener un amigo es un Don.
Conservar un amigo es una Virtud.
Ser un amigo es un Honor.

COMPROMISO


Hoy empieza de nuevo el mundo.
Hoy empieza el mañana, el futuro y tú, si tú, debes tomar una decisión.
A partir de ahora, si te callas serás un cómplice más
Y si no haces nada serás culpable de eso precisamente, de no hacer nada.
Hoy, amigo, amiga, si no gritas, los otros, los poderosos
Se comerán el aire que respiras y te ahogaras
Y, entonces, cuando quieras hablar ya no podrás hacerlo
Porque tu grito saldrá muerto de tu garganta.

No lo dudes ni un minuto más,
Sal a la calle y lucha por la utopía,
Lucha por la libertad que agoniza,
Lucha por la igualdad, lucha por la solidaridad,
Lucha porque la palabra y el diálogo sustituyan a la fuerza,
Lucha porque el respeto y la tolerancia sean algo que tenga sentido.
Lucha por un mundo más justo.

Pero, maestro, ¿cómo luchar... si yo no sé qué hacer?, me preguntas.
LUCHA para que nadie delante de ti se atreva a despreciar al inmigrante
Porque es inferior a ti y porque te quita el trabajo.
Todos somos iguales por naturaleza, no lo olvides, grábalo en algún sitio de tu alma.
LUCHA para que nadie delante de ti se atreva a reírse del discapacitado
Porque él, aunque esté ciego o sordo o esquizofrénico o sea autista
También siente como tú, también es un ser humano.
Todos los seres humanos tienen sentimientos y emociones
Aunque no puedan expresarlos, grábate eso en algún sitio de tu alma.
LUCHA para que nadie delante de ti se atreva a despreciar a una mujer por ser mujer.
Todos tenemos el mismo cerebro y los mismos genes.
La inferioridad femenina es un cuento de los que se consideran superiores
Y sólo son superiores en algo: en ignorancia.
Todos somos iguales por naturaleza, grábate eso en algún sitio de tu alma.
LUCHA para que nadie delante de ti se atreva a meterse
Con alguien que no tiene ni lo más básico para vivir.
La pobreza, amigo, amiga, no la han inventado ellos sino los otros
Los que lo quieren todo, esos han inventado esa imposibilidad de la razón humana
Que consiste en  que alguien pueda hoy día morirse de hambre.
Es imposible que entre en mi cabeza esto:  las 250 personas más ricas del mundo
Acumulan el mismo dinero que la mitad del planeta, 3000 millones de personas.
Algo falla en nosotros cuando esto está ocurriendo
Todos los seres humanos tiene derecho a la vida, grábalo en algún sitio de tu alma.

Y si alguien se atreve delante de ti a meterse con el otro, con el diferente
Por razón de sexo, piel, cultura o raza tú deberás comprometerte a convencerlo
Con razones, con tu palabra, porque tú tienes la razón
Y porque si no lo haces, si te callas como un muerto, si pasas de todo,
Si dices que no va contigo la cosa entonces serás un cómplice de las injusticias ajenas.

LUCHA para que nadie delante de ti se atreva a decir que la libertad es una mierda.
La libertad es como el aire que respiras.
Cuando lo tienes, no lo valoras.
Cuando te falte, te asfixiaras.
En nombre de la Seguridad Nacional
y del Control de los gobiernos sobre los ciudadanos,
nos venderán la moto con que debemos vender nuestra libertad para estar más cómodos.
No quiero comodidades donde los satélites me vigilen,
No quiero comodidades si algún día pueden cachearme o detenerme
o meterse en mi casa sin pedirme permiso.
No quiero seguridades en las que se presuponga
que soy culpable y debo demostrar mi inocencia.
Todos somos inocentes hasta que no se demuestre lo contrario.
Todos somos libres hasta que los que quieran que no lo seamos nos consideren esclavos.
La libertad es el aire que respiras, no lo olvides y grábalo en algún sitio de tu alma.
LUCHA para que nadie delante de ti se atreva a decir
que hablar es una perdida de tiempo,
que lo mejor es cortar por lo sano y hacerle la guerra a los malos.
¿Acaso sabes tú quiénes son los malos?
Cuando renunciamos a la palabra, el sonido de las bombas hace su aparición.
No olvides nunca que hablando se entiende la gente, grábalo en algún sitio de tu alma.
LUCHA para que nadie delante de ti se atreva a defender la Pena de Muerte.
La violencia siempre engendra violencia.
La muerte nunca se soluciona con más muerte.
En ningún país de la historia donde los hombres
han ejecutado a otros hombres ha desaparecido el crimen.
La pena de muerte es sólo el deseo de venganza saciado.
Y ese deseo llega a trastornar la razón y el corazón humanos.
No olvides nunca y grábala en algún lugar de tu alma la frase de Gandhi:
Ojo por ojo y el mundo acabará ciego.
LUCHA para que nadie delante de ti se atreva a decir que hay que ser mártires
Y dar si hace falta la vida por la religión, por la lengua, por la cultura o por la tierra.
Ninguna causa es tan sagrada que sea necesario matar por ella.
Las lenguas sirven para comunicarse,
Las religiones para ser mejores,
La tierra para que los pueblos vivan en ella en armonía y paz.
Cuando un trozo de tierra, por muy histórico que sea, se convierte en causa
De guerras, de destrucción y de enfrentamientos,
Esa tierra automáticamente deja de ser sagrada
y se convierte en tierra podrida, tierra que no es fértil,
tierra en la que crecen las semillas de la maldad.
Tu   tierra es el universo
Y el universo es parte de ti,
Tu casa es tu planeta,
Por eso lo que pasa a miles de kilómetros de tu casa pasa a tu lado
Y si dices que tú allí no vives es que no sabes
que el aire que respiras no nace encima de tu pueblo sino en la otra punta del mundo,
y si dices que tú vives bien y eso es lo que importa
no te quejes cuando el aire que respires ya no sea puro
o cuando el río en el que te bañes esté contaminado
o cuando la carne que comas esté intoxicada.
Tú cállate porque eso no te concierne.
Tu casa es todo el universo, no lo olvides, guárdalo en algún sitio de tu alma.

Y si todavía no sabes cómo luchar,
LUCHA votando cuando puedas a los políticos que hablen de derechos humanos,
A los que crean en valores éticos y no sólo en valores económicos;
LUCHA participando en tu tiempo libre en ONG,-s que lleven a la practica esos ideales,
LUCHA  en tu colegio contra los intolerantes
Pero lucha con tu voz, con tu palabra y con tu grito,
No caigamos nosotros también en la trampa de la intolerancia.
LUCHA en tu grupo de amigos dejando claro de qué lado estás,
Y si por eso te desprecian o te ignoran o te insultan
El problema lo tienen ellos, tú tienes la razón y los sentimientos.
LUCHA también en tu familia
Para que nadie, ni siquiera tus padres, critiquen los derechos básicos de las personas
Y si por eso soy castigado, bienvenido sea,
Ya sabes lo que sienten los que son torturados y asesinados por pensar diferente.

Hasta ahora valía aquello de vive y deja vivir
Pero a partir de hoy, eso ya es muy simple,
Ya no vale vivir sin más sino vivir por algo, vivir por un por qué, vivir por un sentido,
Vivir porque la mayoría del mundo no puede vivir,
Vivir porque al otro que no ves y que está ahí le han robado su derecho a vivir,
Que es lo mismo que decir que le han robado su derecho a soñar.
No lo olvides y grábalo en algún sitio de tu alma.

Este compromiso debe ser también un compromiso con la memoria.
Somos enanos a hombros de gigantes
Y nunca debemos olvidar las atrocidades del pasado.
Nuestra memoria jamás debe olvidar que en el pasado
Los hombres quemaron a otros hombres por tener ideas diferentes,
Los hombres exterminaron a otros hombres por ser de otras razas,
Los hombres aniquilaron a los indígenas porque no eran personas,
Los hombres traficaron con esclavos y los trataron como animales,
Los hombres torturaron y despellejaron a otros hombres porque hablaban otras lenguas,
Los hombres encarcelaron y asesinaron a otros hombres porque estaban enfermos.
El nuevo imperativo categórico es, como dijo el filósofo Adorno,
Es que lo de AUSWICH jamás vuelva a repetirse.
Y sin embargo, esos hombres que perdieron la memoria siguen haciendo lo mismo.
Tu compromiso es también recordarle a los otros
Que el hombre que olvida su historia está condenado a repetirla.
No lo olvides y grábalo en algún lugar de tu memoria.

Este debe ser , amigo, amiga, tu COMPROMISO
Y debes tomar una decisión hoy,
Debes hacer un contrato contigo mismo, con tu conciencia,
Debes prometerle a tu alma que tu palabra no se la llevará el viento,
Debes sellar contigo mismo un pacto de lealtad,
Debes meter en el dedo de tu corazón una alianza con el mundo.
Debes hacerlo porque si no lo haces, serás un cómplice de las injusticias del mundo.
Tú eres pequeño, tú eres un grano de arena, tú no eres importante ni tienes poder
Pero todos los granos de arena unidos forman la playa.
Ellos tienen el poder pero tú tienes la voluntad, tú eres un VOLUNTARIO.
Y, cuando poco a poco, seamos cada vez más lo que defendamos los valores básicos,
Nuestro grito se oirá en todos los rincones de nuestro colegio, de nuestro barrio,
de nuestra ciudad, de nuestro país, de nuestro mundo.
Entonces, nuestro sueño será el sueño de toda la Humanidad.
Pero hasta que llegue ese día debemos empezar a andar, paso a paso.

Hoy empieza el futuro y el futuro es vuestro.
Y SI NO HACEMOS NADA, los que ahora gritan sin razón os robarán las razones
Y os robarán ese futuro que nadie va a construir por vosotros.
Seamos constructores de mundos
Y para construir mundos hay que tener ideas, hay que pensar,
Hay que seguir creyendo en las utopías,
Hay que atreverse a saber,
Hay que apagar la tele, la caja tonta que es la ventana por donde miramos el mundo,
Y abrir la verdadera ventana, la ventana real de la vida,
Y hacer de nuestro pequeño mundo el mejor de los mundos posibles.

Este es, amigo, amiga, mi compromiso porque me duele el mundo,
No sólo me duele mi cuerpo o mi pequeño mundo
Sino que me duele el dolor del otro,
Me duele la mirada del que no ve delante ningún futuro,
Me duele saber que yo lo tengo todo y la mayoría no tiene nada.
Me duele pensar en todo eso porque a veces el pensamiento también duele.

Este es mi compromiso y quiero que sea el tuyo.
Debes tomar una decisión.
Para ello, sólo tienes que convertir tu mente en un papel en blanco
Y tu corazón en un bolígrafo de sangre.
Luego, deberás pararte a pensar un rato y hacerte la gran pregunta,
La pregunta que cambiará el mundo:
¿firmo?.

martes, 29 de abril de 2014

EPILOGO

Llegados a este punto, qué más puedo añadir, con mi edad y con mi hambre, acerca de la vida.
Ya perdoné errores casi imperdonables, intenté sustituir a personas insustituibles. Ya hice cosas por impulso, ya me decepcioné con personas, como también imagino, que yo decepcioné a otras. Ya abracé para proteger, ya reí cuando no podía, ya hice amigos eternos, amé y fui amado y una vez también me rechazaron, ¿por qué no?
Ya grité de felicidad y lloré escuchando música, ya viví de amor y juré eternamente. Ya fallé muchas veces. Ya me quedé escondido para escuchar una voz. Y me llenaron sonrisas y me morí de la risa.
Ya pensé que moriría con la tristeza de alguna tarde de invierno y su melancolía. También tuve miedo de perder a alguien especial y lo perdí a pesar de todo, dándome cuenta de que a veces el esfuerzo y las ganas, no nos garantizan poder retener a los que quisiéramos tener a nuestro lado eternamente. Ya he pasado por la vida, escuchando, saboreando, viendo, sintiendo y oyendo constantemente toda su contundencia y con toda la esperanza de saber que el mundo es de los que se atreven, de los que se entregan y buscan la capacidad de buscar luz allá donde otros no la ven, o no creen ni que exista.
Y sabemos que estamos solos muchas veces, caminamos solos.
Y a pesar de la evidencia y de la falsa verdad, aún resiste la esperanza de que algo cambiará. Y yo no tengo mucho que enseñarte, te hablo como si me hablase a mi mismo, he tomado quizás sólo otro camino, pero he llegado aquí, como tú, que tienes que luchar cada día para ser mejor, para tener el coreje de verte reflejado en el espejo y reconocerte con todos tus sentidos.
Y aunque a veces te parezca que tu solo sostienes el mundo, y que bajo ese peso no hay nadie, mira afuera, porque hay un mundo. Un bosque de lamentos y un laberinto te llevarán a comprender que en tu historia todo es justo, y a veces todo está equivocado, pero que al final todo encaja en el aprendizaje y que todo en la misma dirección, componen tu vida. [...]

MADRE

Por culpa del azar o de un desliz, cualquier mujer puede convertirse en madre.
La naturaleza la ha dotado a mansalva del "instinto maternal" con la finalidad
de preservar la especie. Si no fuera por eso, lo que ella haría al ver a
esa criatura minúscula, arrugada y chillona, seria arrojarla a la basura.
Pero gracias al "instinto maternal" la mira embobada, la encuentra preciosa y se dispone a cuidarla gratis hasta que cumpla por lo menos 21 años.
Ser madre es considerar que es mucho más noble sonar narices y lavar pañales, que terminar los estudios, triunfar en una carrera o mantenerse delgada...
Es ejercer la vocación sin descanso, siempre con la cantaleta de que se laven los dientes, se acuesten temprano, saquen buenas notas, no fumen, tomen leche.
Es preocuparse de las vacunas, la limpieza de las orejas, los estudios, las
palabrotas, los novios y las novias; sin ofenderse cuando la mandan a callar o
le tiran la puerta en las narices, porque no están en nada...
Es quedarse desvelada esperando que vuelva la hija de la fiesta y, cuando llega hacerse la dormida para no fastidiar.
Es temblar cuando el hijo aprende a manejar, anda en moto, se afeita, se enamora, presenta exámenes o le sacan las amígdalas.
Es llorar cuando ve a los niños contentos y apretar los dientes y sonreír
cuando los ve sufriendo.
Es servir de niñera, maestra, chofer, cocinera,
lavandera, médico, policía, confesor y mecánico, sin cobrar sueldo alguno.
Es entregar su amor y su tiempo sin esperar que se lo agradezcan.
Es decir, que "son cosas de la edad" cuando la mandan al carrizo.
Madre es alguien que nos quiere y nos cuida todos los días de su vida y que llora de emoción porque uno se acuerda de ella una vez al año: el Día de la Madre.
El peor defecto que tienen las madres es que se mueren antes de
que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho. Lo dejan a uno
desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano.
Por suerte hay una sola.

A QUIEN LE IMPORTE......

A....!!! QUIEN ES ATRACTIVAMENTE INTELIGENTE....Por que...!!!
No provoca ya "Es provocante"....
No se insinúa "Muestra el camino siempre sutilmente"....
No se precipita "Espera el momento indicado"...
No nada "Navega"....
No piensa en cantidades siempre "Prefiere la calidad"....
No es que vea " Observa "...
No anda " Camina "....
No es alguien pretencioso " Simplemente se gusta " ......
No juzga " Analiza ".....
No compara " Asimila ".....
Nunca consuela " Entibia el corazón ".....
No busca " Despierta los sentidos ".....
No coloca cadenas " Deja libre ".....
ES ALGUIEN QUE SABE LO QUE QUIERE COMO LO QUIERE Y CUANDO LO QUIERE....!!!!
" Brilla y Sonríe "

TE TIENE QUE DOLER

Tiene que doler. Es absolutamente necesario para poder pasar página. Es la misma historia que se repite con distintos nombres, distintas caras, distinto lugar y edad. E inevitablemente hacemos balance, uno realmente injusto, donde después del tornado de emociones, buscamos entre los desperfectos los restos, las piezas que nos hagan montar el puzle, comprender el porqué, para empezar a hacer el reparto de culpas. Un reparto en el que, como buenos seres humanos que somos al tiempo que imperfectos, también ambicionamos el todo y nos coronamos los únicos responsables de la catástrofe.

No somos conscientes de que hay cosas que pasan sencillamente porque tenían que pasar. El camino hacia la autodestrucción nos resulta paradójicamente más transitable que el de dejarlo pasar. ¡Qué no te pese! hace un recorrido por ese bucle de lamentaciones, para parar en seco y preguntarse qué estamos haciendo; para abrir paso a la esperanza, a la voluntad de que llegue un mejor mañana.

Yo tuve que decirle a alguien que quiero más que a mi vida lo que reza esta canción. Tuve que decirle que le tenía que doler, y que no le pesara. Le dolió, y mucho. Lo superó; y lo hizo con creces. Hoy, es más feliz.

Pero tiene que doler. Necesariamente tiene que doler. Es el dolor lo que cura, no es ni la razón ni el comecocos. Cuando ya has sentido tanto dolor, y solo cuando lo has sentido, es cuando estas preparado para abrir los ojos a lo que está pasando en frente de ti, como una realidad bonita y duradera. A veces tarda, y el dolor se lleva por delante casas compartidas, recuerdos de viajes, amistades, contratos matrimoniales llenos de promesas que no valen nada, hijos y, a veces, hasta el perro. Duele. Claro que duele. Pero de ese dolor es del que se aprende, del que sales reforzado, del que no hay que lamentarse. ¡Qué no te pese!

TU TIENES MUCHO WHATSSUP

Podría escribir los versos más bonitos tras un titular como ése. El cuerpo como que me pide darle rienda suelta al monosílabo romántico, ese gran desconocido por las generaciones posteriores al “ola ke ase”, ese gran guionista que tantos buenos momentos le ha dado a mi mano izquierda. Pero no. La verdad es que es sólo uno de los estados que he descubierto en mi lista de contactos del whatsapp.. Sí, sí, a ti te voy a decir quién. Da igual, ahora eso es lo de menos.

El caso es que los estados de whatsapp son la ropa interior de las redes sociales. Porque son lo que nos acaba de delatar, sí, pero en la intimidad. Es lo que le queremos decir a la gente que tiene nuestro móvil, la última barrera tecnológica ante la que ya sólo queda nuestra voz y el encuentro real, la última llave que abre la puerta a nuestro tiempo, a la llamada al mismo tiempo, la que te hace parar, dejarlo todo y tener que oír y a veces, hasta escuchar. Pertenece al ámbito público más privado. La última barrera de nuestra piel, nuestro olor y nuestra verdad más verdadera.

Una piel que crece a un ritmo de 1 millón de usuarios al día y ya acumula la nada despreciable cantidad de 450 millones de usuarios en todo el mundo, una epidermis social que dicen que este año pasará de los 900 millones de poros, todos en pelotilla picada. Imagínatelos ahí junticos. Qué cucos eh.

Y tú los tienes a todos en tu bolsillo, menuda sensación: poder consultar el estado de tus amigos, el de tus conocidos, el de tus enemigos, de tus ex, o de aquéllos que por alguna extraña razón aún conservas el número, de cuando todavía creías que podríais llevaros bien, o de cuando aún no os conocíais lo suficiente, yo qué sé. Y que levante la mano quien se resistiría a ver a sus enemigos en gayumbos o peor, con las braguillas esas de papel que te hacen usar los masajistas.

Ahí andan todos. El que te dice que está siempre “Disponible” y sabes que es siempre mentira. Tú llámale ahora, ya verás. Y si te miente así como de garrafón y a granel, imagínate cuando le necesites para un delicatessen. Nada. No te fíes. Bah.

Luego está el que siempre está “Ocupado”. No nos liemos, nos está diciendo que es un “Estado Ocupado”. Algo así como una república exsoviética pseudoindependiente, pero en versión Juan Palomo. Si estás todo el tiempo ocupado, para qué leñe tienes whatsapp. Eso es tan ridículo como apuntarte a una orgía para así contarle a todos los asistentes que piensas seguir virgen hasta el matrimonio. No sé si es correcto, pero bien bien no está.

Después aparecen siempre los que han sofisticado su grado de ocupación y te dicen que “No puedo hablar, sólo whatsapp”. O dicho de otro modo, tengo una vida tan soberanamente coñazo que te suplico a la desesperada que me escribas algo y me distraigas, pero eso sí, no esperes que reúna el valor para coger una triste llamada y detener eso tan apasionante que me está pasando en estos momentos.

Seguimos para bingo, porque siempre me han fascinado los que te describían lo que ya debería ser evidente. “Estoy usando whatsapp” o su versión guiri-guay, “Hi there, I’m using Whatsapp!”. Cojonudo. Menos mal que me lo has dicho, no me lo llegas a avisar y pienso que estabas usando la Thermomix.

Dios, paciencia.

NO ME MIRES ASI

“No me mires así. Ni me pongas esa cara de error. No sé por quién me has tomado. Sí sé por quién te he tomado yo. Y por eso no quiero engañarte. Es lo último que querría hacer contigo. Y menos aún desde este principio tan lleno de algo que parece tan de verdad. Porque ahora sé que no eres tú. Ahora sé que soy dos.

No eres tú, soy dos. El que después de mucho esfuerzo ha logrado conquistarte y el que desde ese mismo momento se ha visto obligado a dejar de conquistar a las demás. El que estrena piropos recién sacados del horno y el que los devuelve en secreto a su envoltorio para cuando los vuelva a necesitar. El que pone toda la carne en el asador y el que siempre se guarda algo para el congelador.

No eres tú, soy dos. El que sólo quiere dormir a tu lado y el que sólo pretende acostarse contigo. El que siempre te habla del futuro y el que jamás creyó en él. El que ha empezado este texto con toda su ilusión y el que se aburre de escribir porque forma parte del pasado ya.

El que se conforma y el que te inquieta. El que te pone y el que se desquita. El que disfruta del aquí y el ahora, y el que jamás lo entenderá. Equilibrista y funambulista. Domador amaestrado y lobo feroz. El que encuentra lo que quería y el que sólo conoce el verbo buscar. El que se fascina con tus virtudes y el que cada vez detecta tus defectos con mayor rapidez. Al que emocionas y al que decepcionas exactamente por las mismas razones. Al que te agradece que hayas cautivado y al que no te perdonará cualquier tipo de cautiverio. Jamás.

Da rabia admitirlo, pena e incluso frustración, pero ambos soy yo. Y a ambos me debo más de la cuenta. La única forma de alimentar a uno es hacer que el otro pase hambre. Hasta que tanta desnutrición me vuelva un desalmado y acabe devorando todo lo que me encuentre, incluso lo que podría sentarme mal.

No eres tú, soy dos. Por eso no soy capaz de disfrutar del equilibrio. Por eso nunca hallaré la paz. Es como quedarse e irse a la vez. Como salir de todas partes cada vez que se entra. Como decir hola y escuchar adiós. Como follar para hacer el amor. Como crecer sin aprender ni a despedirse, ni ná de ná.

No eres tú, soy dos. Y no es que uno fuese más mío que el otro. Ni más real. Los dos fracasan cuando el otro triunfa. Los dos se odian, se aman, se necesitan y en el fondo lo que más desearían en este mundo es que el otro le dejase amar.

Pero no es así. Ahí están. Y ahí seguirán, conmigo, siempre por detrás. No puedo darles consuelo a la vez, pero la verdad es que no los puedo dejar de querer. Entre los dos me han dado los mejores momentos de mi vida. Entre los dos casi me lo quitan cuando ya creía estar bien. Y si algún día uno muere, yo sé que el otro me matará.

Por eso no quiero engañarte. Por eso no quiero que te enamores de uno de los dos. Porque sea cual sea, al otro lo conozco bien: es celoso, posesivo y rencoroso, y no parará hasta que nos acabe separando y queriéndonos mal.

Si me vas a querer, haznos un favor y acógenos.

Conozcámonos los tres. O los cuatro. Probémoslo.

Porque no eres tú, soy dos. Porque no sois tú, sois vos.

La buena noticia es que no soy el único. Que soy legión.

Y el que te diga que no,, igual no te miente.

Pero te aseguro que no te está diciendo la verdad.”

lunes, 28 de abril de 2014

TE HE MENTIDO

Te he mentido. Justo lo que te juré que jamás haría. Lo he hecho. Repetidas veces. Aunque
eso no es lo peor. Lo peor es que lo he venido haciendo desde el primer día. Desde que te
conocí. Te dije que por fin te había encontrado. Te dije que eras mi una entre un millón. Te
intenté explicar que jamás me había sentido así. Que tú serías mi antes, y mi después. Y que
si tú me querías, ya no buscaba más. Después te dije que esto era lo que siempre había
deseado. Te conté que amaba la estabilidad que me proporcionabas. Por la prisa de estar
contigo. Por la calma de estar junto a ti. Te puse en el lugar de mis inquietudes, creyendo
que así, igual por inanición, mataría a la bestia. E ignoré que esa bestia, si no come
inquietudes, se me come a mí. Te vendí una fidelidad que, más que fidelidad, fue represión.
Te vendí una exclusividad que, más que exclusividad, fue prohibición. Te vendí un
compromiso que, más que compromiso, fue soledad. Y tú decidiste comprar. Creíste que
cambiaría. O mejor. Me creíste cuando te dije que cambiaría. Decidiste creerme. Al igual
que yo, necesitaste creer para poder querer. Y dejé de probar. Dejé de probar, para probar
contigo. Y todo io que probamos fue deliciosamente inolvidable. Pero no fue lo que había
probado sin ti. Probamos, nos probamos y nos gustó lo que probamos, que fue muy
diferente a lo que no podíamos volver a probar jamás. Y eso, la imposibilidad de volverlo a
probar, fue lo que, seguramente, lo hizo mucho más apetecible de lo que realmente es.
Vaya par de nómadas que se hicieron los sedentarios, no sé a quién quisimos engañar. Pero
qué lindo engaño, la verdad. Ojalá todos los engaños tuviesen momentos tan dulces como
los nuestros. Ojalá todas las mentiras llevasen tanta razón, tanta verdad. Discúlpame, te lo
ruego, te lo sigo rogando. No sé ni cómo me lo vuelvo a creer yo cada vez. Me he contado
ese cuento tantas veces que hasta mis mejores amigos pasan apuros haciéndose los
crédulos. Me quedé muy solo estrenando ilusión cada primera vez. Y aun así, desde dentro
de esta locura, cada vez vuelve a ser lo único cierto, lo más real que existe, lo más grande
que hay y que probablemente viviré jamás. Sé que me volverá a ocurrir. Este para siempre
que dura un rato. Este nunca más que siempre vuelve. Volveré a desmentir todo lo que he
escrito aquí, volverá a parecerme todo un ensayo, volverá a ser increíble y volverá un por
fin a perder el por. No me mires así. No es algo de lo que me pueda sentir orgulloso. Piensa
que el hecho de que yo te mintiese no significa que fueses tú la única engañada. Ya no nos
voy a engañar más. Me veo capaz de volverme a mentir. Pero ya no contigo. Ya no contra
ti.

LOS CUATRO ELEMENTOS,

Mírame bien porque esto que ves no es una sola persona. Mírame a fondo porque aquí están todas las que me amaron y a las que alguna vez amé                            
Ellas me han hecho quien soy. Ellas me han querido, me han dejado y me han dejado dejarlas. Ellas me han arrastrado por todos los estados del corazón, y, gracias a ellas, hoy conozco muy bien los cuatro elementos de la materia afectiva: enamorarse, estar enamorado, querer y amar.
Enamorarse es fuego. Un proceso que todo lo quema y todo lo consume, sobre todo a quien lo profesa. Como toda autocombustión, afortunadamente no dura para siempre. Nadie sobreviviría mucho tiempo a esa ceguera, a esa falta de cordura, a esa cerrazón. Pero tampoco sabríamos cicatrizar sin haberla sufrido nunca. ¿Quién no ha sido nunca pirómano por amor? ¿Quién no ha fingido poder controlarlo? ¿Quién no ha negado lo que era evidente?
En esta hoguera de las banalidades, la madera que más prende es la fantasía, las llamas se tiñen todas de rojo pasión, el humo que nos ciega resulta extremadamente tóxico, y hay que andarse con ojo, pues los celos son sus cenizas.
Estar enamorado, en cambio, es aire. Oxígeno. Inspiración. Llenar el corazón de sangre nueva. Sacarlo a tomar el fresco. Abrir sus ventanas y dejar que corra el aire, que entre la luz. Todo huele a nuevo, a necesario y a conveniente. En esta apartada orilla se respira mucho mejor, dónde va a parar.
Como toda brisa, al principio es totalmente inofensiva, pero si se nos va de las manos y dejamos que venga racheada, puede estar anunciando tormenta o incluso acabar en huracán. Por eso es importante que se levante con cierta frecuencia a un ritmo constante, lindo y suavesito. Que empuje, sí, pero que no despeine.
Querer es tierra, posesión y pertenencia. Delimitación, frontera y exclusión. O quieres conmigo o quieres contra mí. Hectáreas de deseos mezquinos y egoístas. Por eso es peligroso querer mucho y sin control, porque aquello que quieres, tarde o temprano, te acabará poseyendo.
Las vallas son muy frecuentes cuando se quiere así. Rígidas normas y controles de seguridad, vigilancia veinticuatro horas en forma de leyes morales y miedo, mucho miedo a perder lo que uno tiene. Lo que a este amor le falta es justo lo que lo acabará estrangulando: su libertad.
Por eso, amar es agua. La combinación estable y perfecta entre la energía del hidrógeno y la vida del oxígeno. Unidos pero flexibles. Cohesionados, pero adaptables. En otra palabra, contradictorios. Fluir sin voluntad de correr, liberar con intención de atrapar, vivir el futuro como si acabase ayer
Peligros, todos los que te puedas imaginar: la tensión superficial, que mantiene una impermeabilidad ficticia; las corrientes, que nos pueden arrastrar sin darnos cuenta adonde no queremos estar; y la temperatura de ebullición, porque aunque no lo parezca, si te descuidas, también esto puede hervir... y evaporarse.                                                                                 

LO QUE DUELE NO ES EL DOLOR



“Lo que duele no es el dolor. El dolor es sólo una consecuencia. El efecto secundario de algo que nos hizo sufrir y que todavía hoy sigue haciéndolo. Me gustaría que esto que tanto duele fuese lo que me aplasta el pecho y me araña las vísceras y el corazón. Esto que se puede paliar poco a poco, con consejos, amigos, medicamentos, horas, sobremesas y tazas de té. Pero algo me dice que no. Que lo que duele no es el dolor.
Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es la ausencia. El hueco que deja alguien que ya no está. Echar de menos con contrato indefinido. Y saber que quería llevársela y se la ha llevado, que ya está, que le han ganado la vida esas malditas seis letras que no pienso volver a juntar en mi boca nunca más.
Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es conocer un vivo menos. Borrar su número del móvil. Tener que frenarme cuando la iba a llamar y recordarme a mí mismo que ya no puedo, que un día pude, que lo hice menos de lo que debía y que ya nadie podrá.
Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es recoger los pedazos de quien se queda. No saber consolar a quien más quieres en este mundo. Tratar de estirarle los labios. Con una broma, un chascarrillo, una tontería. Fracasar.
Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es la distancia. Este saberse lejos de ti, este llevarte conmigo, ese llevarme contigo y aún así, ser incapaces de llevarnos más. Haber caído con nuestro mayor triunfo. Haber sucumbido ante nuestro mayor logro. Lo mejor que habremos hecho en nuestra vida. Algún día él nos lo explicará.
Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es no saber volverlo a intentar. Matar el nervio y dejar que se desangre la encía. Hablarlo tantas veces y acabarlas todas en ese silencio de punto final. Darnos por imposible. Constatar nuestra propia incompetencia. Seguir doliéndonos. Seguir mal.
Lo que duele no es el dolor. Es todo lo que dejamos atrás. El remolque desbocado de los recuerdos que nos perseguía al mismo ritmo y velocidad. Ahora sólo sabemos que le ha fallado el enganche, los frenos y no tenemos ni idea de en qué momento nos va a atropellar. Ni con qué.
Lo que duele no es ni siquiera llorar. Lo que duele es tener tantas razones para tener que hacerlo. Es esta maldita sequía de lágrimas. Es el miedo a quedarse solo y en pareja. Y esta cochina culpabilidad.
Lo que duele no es que la gente opine. Es que lo haga como quien habla del tiempo, alegremente y buscando de todo, menos ayudar. Que nos den consejos que no hemos pedido. Que inventen razones. Qué sabrán ellos. Qué sabrán.
Lo que duele no es el dolor.
Porque el dolor es esto que me viene aquí y ahora.
Lo que más duele es todo lo que vendrá.”