“No
me mires así. Ni me pongas esa cara de error. No sé por quién me has
tomado. Sí sé por quién te he tomado yo. Y por eso no quiero engañarte.
Es lo último que querría hacer contigo. Y menos aún desde este principio
tan lleno de algo que parece tan de verdad. Porque ahora sé que no eres
tú. Ahora sé que soy dos.
No eres tú, soy dos. El que después de mucho esfuerzo ha logrado conquistarte y el que
desde ese mismo momento se ha visto obligado a dejar de conquistar a
las demás. El que estrena piropos recién sacados del horno y el que los
devuelve en secreto a su envoltorio para cuando los vuelva a necesitar.
El que pone toda la carne en el asador y el que siempre se guarda algo
para el congelador.
No eres tú, soy dos. El que sólo quiere
dormir a tu lado y el que sólo pretende acostarse contigo. El que
siempre te habla del futuro y el que jamás creyó en él. El que ha
empezado este texto con toda su ilusión y el que se aburre de escribir
porque forma parte del pasado ya.
El que se conforma y el que
te inquieta. El que te pone y el que se desquita. El que disfruta del
aquí y el ahora, y el que jamás lo entenderá. Equilibrista y
funambulista. Domador amaestrado y lobo feroz. El que encuentra lo que
quería y el que sólo conoce el verbo buscar. El que se fascina con tus
virtudes y el que cada vez detecta tus defectos con mayor rapidez. Al
que emocionas y al que decepcionas exactamente por las mismas razones.
Al que te agradece que hayas cautivado y al que no te perdonará
cualquier tipo de cautiverio. Jamás.
Da rabia admitirlo, pena e
incluso frustración, pero ambos soy yo. Y a ambos me debo más de la
cuenta. La única forma de alimentar a uno es hacer que el otro pase
hambre. Hasta que tanta desnutrición me vuelva un desalmado y acabe
devorando todo lo que me encuentre, incluso lo que podría sentarme mal.
No eres tú, soy dos. Por eso no soy capaz de disfrutar del equilibrio.
Por eso nunca hallaré la paz. Es como quedarse e irse a la vez. Como
salir de todas partes cada vez que se entra. Como decir hola y escuchar
adiós. Como follar para hacer el amor. Como crecer sin aprender ni a
despedirse, ni ná de ná.
No eres tú, soy dos. Y no es que uno
fuese más mío que el otro. Ni más real. Los dos fracasan cuando el otro
triunfa. Los dos se odian, se aman, se necesitan y en el fondo lo que
más desearían en este mundo es que el otro le dejase amar.
Pero
no es así. Ahí están. Y ahí seguirán, conmigo, siempre por detrás. No
puedo darles consuelo a la vez, pero la verdad es que no los puedo dejar
de querer. Entre los dos me han dado los mejores momentos de mi vida.
Entre los dos casi me lo quitan cuando ya creía estar bien. Y si algún
día uno muere, yo sé que el otro me matará.
Por eso no quiero
engañarte. Por eso no quiero que te enamores de uno de los dos. Porque
sea cual sea, al otro lo conozco bien: es celoso, posesivo y rencoroso, y
no parará hasta que nos acabe separando y queriéndonos mal.
Si me vas a querer, haznos un favor y acógenos.
Conozcámonos los tres. O los cuatro. Probémoslo.
Porque no eres tú, soy dos. Porque no sois tú, sois vos.
La buena noticia es que no soy el único. Que soy legión.
Y el que te diga que no,, igual no te miente.
Pero te aseguro que no te está diciendo la verdad.”
Cincuenta intentos,cincuenta desengaños,cincuenta segundos para acabar,.Cincuenta hombres en una vida..Cincuenta intervalos de silencios rotos.Cincuenta maricas en un local..Cincuenta ideas en el coco..Cincuenta intimidades que no te contare.Cincuenta chismes que por un cafe te contaria sin pensarmelo.Cincuenta cartas que ya escribi.Cincuenta que aun no se si escribirlas.Cincuenta disculpas.Cincuenta agradecimientos.Cincuenta minutos de tu tiempo,y el mio.CINCUENTA SOMBRAS DE UN GAY

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