“Supongo. En realidad lo supongo todo. Porque saber, lo que es saber,
cada vez sé menos, ojo que no es falsa modestia, es más bien soberbia
frustrada y lo que es peor, encima me creo que voy aprendiendo, con lo
que al final acabo confundiendo experiencia con sabiduría y la verdad es
que así me va.
Supongo. Supongo que hago lo que me gusta, porque si no, estaría
haciendo otra cosa. Aunque a veces me encuentre a mí mismo tragando
sapos de tamaño copa balón. Aunque en ocasiones reniegue y mordisquee la
mano que mece mi cuna y me da de comer. Aunque siempre me olvide del
lujo que hoy supone tener trabajo y encima cobrar por él.
Supongo. Supongo que he cumplido cada vez más años y menos promesas.
Supongo que se me va la vida en ratos idiotas y me muero esperando
vivir, como todos, cosas que nunca importarán demasiado, y también
supongo que si hoy fuese mi último día, en realidad me pasaría la
jornada dando caza y asesinando a sangre fría a todos aquellos que
alguna vez me han preguntado qué haría yo si fuese el último día de mi
existencia.
Supongo. Y por suponer, oye que no quede. Supongo que la gente que me
quiere lo hace sin interés de ningún tipo. Supongo que no esperan nada a
cambio. Y supongo también que me quieren por lo que soy y no por lo que
vaya o no vaya a tener. Porque si no lo pensase así, supongo que yo
tampoco les podría querer de vuelta. Supongo también que ellos han visto
algo en mí digno de su cariño, de su tiempo y atención. Pero tampoco
intento preguntárselo demasiado no vaya a ser que empiecen a verme como
realmente soy y se den cuenta del percal.
Supongo que ser consciente todo el tiempo es un coñazo. Que tanta
intensidad al final satura, y que hay que tirarse un pedo de vez en
cuando para recordarse que por muy bien que nos cuidemos por dentro, eso
también existe, eso también está.
Supongo siempre un futuro mejor.
Supongo que estoy obligado a querer a todos los que lleven mi misma
sangre. Y que si eso no me ocurre en cada uno de los casos, seré un
desalmado, un desarraigado, un pobre infeliz. Y sin embargo me siento
bien queriendo sólo a aquellos con los que deseo estar. Debo de ser un
psicópata en potencia. Es posible. Pero a veces me siento en familia
incluso con gente que me acaban de presentar.
Hablando del tema. Imagino que en cualquier parte hay gente buena y
buena gente. Y que no necesariamente coinciden siempre en la misma
persona. Ni en el mismo círculo. Ni en la misma clase social. Y supongo
que el reto está en saberlos diferenciar antes de que ellos te quieran
amar, odiar o ignorar.
Y por ir acabando, supongo que todo esto que te cuento te interesa,
aunque sea un poco. Porque si no, no lo habría escrito, no lo habría
enviado para ser publicado y no habría intentado secuestrar tu atención
pidiendo además como único rescate unos gramos de tu aprobación. Supongo
que es una forma como otra cualquiera de decirte que me importas más de
lo que jamás seré capaz de aceptar.
Pero todo eso que conste que sólo lo supongo.
Ahora ya podemos seguir, que hay que disimular.

No hay comentarios:
Publicar un comentario